El presidente del Concejo Municipal de Sucre, Rodolfo Avilés Ayma, rompió el silencio para denunciar lo que ya muchos murmuran entre dientes: que el hijo del presidente Luis Arce Catacora no solo heredó el apellido, sino también las mañas del poder impune. Con pruebas documentadas en mano, Avilés expuso un esquema de tráfico de influencias, privilegios obscenos y enriquecimiento camuflado bajo el barniz del “crédito joven”.
Según la denuncia, el hijo presidencial habría accedido a combustible de forma directa y exclusiva para beneficiar su millonaria propiedad personal; pero la ambición no se detiene ahí. Como si el Estado fuera una prolongación de sus caprichos, se habría mandado a construir un puente con criterios técnicos hechos a la medida de su propiedad privada, facilitando el acceso a un predio adquirido con recursos que, a la vista de cualquiera con dos dedos de frente, no cuadran con su capacidad económica real.
“¿Quién responde por este descaro? ¿Qué banco, con qué garantías, otorga créditos millonarios a un joven sin trayectoria laboral ni solvencia probada? Aquí no hay mérito, hay padrinazgo. No hay trabajo, hay tráfico. Hay abuso de poder”, increpó Avilés.
Avilés convocó a los órganos de fiscalización y justicia a salir de su letargo. “Luis Arce y su familia, están destruyendo el país, y sañudamente acusaron a los bloqueos de interrumpir el aprovisionamiento de combustible, cuando la realidad es que las filas continuan, menos para el Hijo de Luis Arce, que le llevan combustible a domicilio. Además ya sabemos para qué exigen más créditos”. Enfatizó.